90 minutos junto a Chimbarongo FC: Un partido galáctico en Tercera B

Fans, jugadores y cuerpo técnico creen que el futbolista de tercera división se diferencia del profesional en que no tiene techo para crecer. El ritmo pasional y desbordante de un encuentro que definió la punta de la temporada entre Chimbarongo y Comunal Cabrero, contrasta con un entorno que vive a su propio ritmo.

       Por Carlos Salazar 

Dos cosas llaman la atención de la ciudad de Chimbarongo: la primera, que la gente mayor se presenta por su apellido como si se tratara de antiguos linajes heroicos. Lo otro es que las bicicletas están estacionadas sin candado a la salida de las casas, en postes de luz, fuera del mall chino local y al borde de la cancha del Estadio Chile, donde ese sábado 11 de mayo se  juega el clásico de la temporada: Chimbarongo FC vs. Comunal Cabrero.

La radio Artesanía FM informa de una máxima de 16 grados para recibir al visitante que va invicto en la tabla. El tercer encuentro entre los elencos es la oportunidad del desempate y de que Cabrero mantenga la punta o de que los verdes pasen por caja a cobrar tres puntos de oro para desbancar al equipo de los “Descomunales”.

Chimbarongo FC se fundó el 2013 en esta localidad de la Provincia de Colchagua, ubicada a 155 Kilómetros al sur de Santiago. En 2014 ascendió a Tercera A, pero al año siguiente regresó a la posición a la Tercera B de la que espera salir a través de un sistema de gestión que consiste en un triunvirato rural en el que operan un director deportivo, un director administrativo y un director general que evita los típicos personalismos del fútbol de clubes y, a la vez, entrega autonomía a cada una de sus funciones.

Por el club han pasado figuras notables del fútbol nacional en su mejor momento que el chimbaronguino sigue con fervor ahora en la TV. Gente como Rodrigo González, lateral en Unión Española, o Yonathan Andía, actual mediocampista de Unión la Calera.

“Los del Mimbre”, como se autodenominan, como gran parte del fútbol de tercera,  funcionan como los viejos clubes sociales y deportivos donde la función comunal va de la mano con un proyecto colectivo. Recientemente Chimbarongo recibió al equipo inclusivo de la Universidad de Chile para jugar un amistoso con chicos con desafíos especiales.

Héctor Bozán, director general, está desde antes del pitado inicial en la entrada del estadio entregando flores a las mamás de ambas barras como detalle por el Día de la Madre. Explica que acá no caben algunas prácticas como el asado regado después del partido, que las sociedades anónimas le están haciendo varios autogoles al fútbol profesional y que la finalidad última del club es funcionar como vitrina a través de buenas presentaciones para que los muchachos puedan progresar y destacar en otros equipos. Bozán reitera el apoyo del alcalde Marco Contreras y su honorable cuerpo de concejales.

Algunos de los futbolistas son hijos de artesanos del mimbre, jóvenes que se dedican exclusivamente al fútbol (pese a que están prohibidos los sueldos en tercera), estudian, trabajan o ambas. El fútbol les permite viajar por el país, expresar su máximo potencial y conocer también los resultados de la constancia, la perseverancia dentro y fuera de la cancha.

Al borde de la cancha está el “turno” de la federación de clubes encargado de legitimar todos los resultados e incidentes del partido. Tras el arco de los locales están Julián y Francisco, los hombres orquesta del club que se calzaron pechera flúor y dejaron su puesto en el bombo esta vez para sacar fotos y tomar notas para publicar el resultado en Facebook. Mientras esperan el pitazo, conversan sobre su dispar suerte con los profesores del colegio y las tareas para la casa este año.

En la banca, ambos DT gritan las últimas instrucciones y Patricio Vivanco, el asistente, rellena caramañolas de Gatorade con el agua de un bidón. Todos están en su puesto. En la cancha, tiene lugar el saludo protocolar de los capitanes y empieza el partido.

VECINOS DEVUELVEN LA PELOTA CUANDO CAE EN SU PATIO

 Los jugadores de tercera son de roble. Corren como los antiguos ramales de San Fernando y con esa misma inercia son detenidos por un trancazo kamikazeRuedan por el pasto, pero a diferencia del fútbol del CDF, se levantan de inmediato y siguen la jugada. Así se lesionaron varias figuras de Chimbarongo que ven la acción desde las gradas.

Muchos asistentes ven los partidos del estadio local o desde el Vip del patio trasero. “¿Ver el partido por Facebook Live?, ¿Y qué es eso?. Yo lo sigo encaramado en la muralla”, explican los vecinos Labbé y Tapia, artesanos del mimbre que realizan una pausa en el tejido de la cotizada hebra. Al borde de la cancha, Arenas (67) alias “La vieja borracha”, se acomoda una gorra de los verdes de acuerdo al avance del sol de la tarde y recuerda que en su juventud el fútbol se jugaba con pelotas de 3 kilos en peladeros cruzados por acequias que le peleaban espacio al basural.

Junto al bombo, los gemelos Véliz esperan un gol. Carlos es el fan reflexivo. Su hermano Cristián es el exaltado que le recuerda al árbitro ir a visitar a su madre jugada por medio. Estuvo en la cancha el 2016 para el ascenso de Chimbarongo a segunda. “Fue un 1 a 0 contra el club Gasparín que también ascendió. Fue un gol muy celebrado y recordado, pero no tan celebrado como después del partido”, se ríe. Hoy está lesionado y dice estar “muy viejo” ya para rendir en el equipo a sus 24 años.

En este encuentro, “Los del Mimbre” tienen a favor el conocimiento de las irregularidades de la cancha, que los vecinos devuelven la pelota cuando cae en su patio y abren la cuenta con gol de Manuel Gallardo a los 26’. Durante el entretiempo, los sponsors del club sortean un corte de pelo en la peluquería “Gladys” y una camiseta rosa entre las mamás asistentes. También se realiza un reconocimiento al jugador Sebastián Cubillos, quien hoy juega en Chimbarongo, pero que fue parte de las filas de Cabrero.

De vuelta al segundo tiempo, Comunal Cabrero reactiva a su barra y un perro se mete por la banda lateral izquierda. Se trata del “Chile”, mascota de la cancha, que se pasea como un duque en sus dominios. Patricio Vivanco, su dueño, lo llama de un silbido y explica que un partido bueno se reconoce por el típico perro colándose en la cancha. “¿Usted sabe porqué los perros se meten al campo de juego?Es porque están arrancando del ruido de la galería. Como en el Año Nuevo cuando se asustan de los petardos”, dice acariciando el lomo del quiltro labrador y con la solemnidad de quien revela un secreto religioso. Las jugadas se vuelven más urgentes y, más tarde, tras la habilitación aérea de Franco Pérez y Pablo Molina, Javier Durán bate al arquero de Comunal Cabrero a los 30’ del segundo tiempo. Resultado que los “Descomunales” no logran revertir con su arenga y orquesta.

“LOS CHICOS NO SE PERMITEN CAER EN EL CONFORMISMO”

Chimbarongo FC queda así en la punta de la Tercera B con 16 puntos acompañado de República de Hualqui. La siguiente fecha llevará a los locales a enfrentar a Provincial Ranco en la Región de Los Ríos. El club de “Los del Mimbre”, mantendrá la punta la semana siguiente al ganar a los locales del sur.

“El campeonato es largo y permite sorpresas siempre, permite emoción y realizar un trabajo amplio con los muchachos para ver su desarrollo y evolución. También le da a todos los equipos oportunidad de recuperarse. Para todo jugador su meta es crecer y poder mostrar su desempeño para llegar a una segunda división o más, algún día. Nuestros acuerdos duran los 11 meses de la exigencia federativa. No somos sueños de un pase, no somos ‘dueños de los futbolistas’ ni estamos a la espera de amarrarlos con un contrato o algo por el estilo. Cuando seleccionamos a un jugador, es importante para nosotros que tenga que ver con las bases, que provengan de la zona o de sus clubes”, explica Bozán.

César Bustamante, el profe y DT, nunca perdió la calma, pero respira aliviado. Es administrador de empresas fuera de la cancha y, dentro de ella, le ha exigido a gente como César Pérez, capitán de la Sub 17, cuando trabajó con Magallanes. Reflexiona sobre las cosas que el futbolista amateur suele ir perdiendo a medida que se profesionaliza.

“En ocasiones, cuando ya se toca el techo en primera división, desaparece el amor por la camiseta. Como en el fútbol de tercera división no hay sueldos, sino un pequeño aporte, los chicos no se permiten caer en el conformismo. Por eso en este fútbol no se suelen ver partidos lentos y el público tiene mucha entrega y participación. Además, esa pasión es algo de lo cual un chico de 18 a 22 años no puede desprenderse”, estima.

La alegría es general, sin embargo, el cuadro y su directiva no se concentran exclusivamente en subir de división, sino en consolidarse como una institución sólida con la que la comuna de Chimbarongo se identifique. El éxito en la tabla, llegará por añadidura, cree Italo Sepúlveda, director de administración y finanzas del club.“Un desafío a corto plazo escontar con nuestras propias instalaciones donde donde formar nuestros propios jugadores tanto en lo deportivo como en lo humano. Queremos formar buenos deportistas y buenas personas”, agrega.

El profe del equipo perdedor realiza una llamada de cortesía al director deportivo al final del partido y la tribuna empieza a vaciarse. Los equipos de TV y radio local desinstalan una maraña de cables y los niños se sacan fotos con las figuras del partido imaginándose con esa camiseta algún día.

Hay palmadas en la espalda de parte del director Bozán a los muchachos uno por uno al salir de la cancha: “Hay un trabajo social dedicado que llevamos adelante con el club. Se trabaje o estudie, los cabros llegaron igual a las actividades con el equipo de inclusión de la Universidad de Chile, tiempo atrás. Queremos persistir en ese rol y no perderlo para poder darle un empujón a nuestros jugadores porque se lo merecen”, explica.

El equipo también lo conforma el chimbaronguino de la galería, los niños que entregan flores a la entrada del estadio, las mamás que preparan completos en el entretiempo y los muchachos del portón. Mientras todos ellos no dejen de perseguir un sueño, va a seguir habiendo cancha en Chimbarongo.

“Eso es fundamental para sus vidas y para el fútbol. Rescatamos muchachos del fútbol de barrio que a veces reciben quejas por no portarse bien, pero que con nosotros se han puesto un objetivo y eso redunda en resultados como este. Si esto les permite concentrarse también en estudiar, sacar su cuarto medio, también los apoyamos. El público también se va sumando a este proyecto en apoyo a sus hijos, amigos, vecinos, sus pololos, etc. Mientras haya apoyo a sus protagonistas, el amor al fútbol amateur se seguirá viendo”, completa Bozán.

Cuando este campeonato apenas llega a su primera mitad, Chimbarongo FC, sigue la pelea a apenas dos puntos del primer lugar de la tabla.