Crónica Mundial 2018: ¿Juan Carlos Osorio (DT de México) es terco o un genio incomprendido?

Osorio llega a este Mundial en medio de grandes cuestionamientos por sus reiteradas rotaciones.

En México, unos dicen que Juan Carlos Osorio es un hombre obstinado. Para otros es un estudioso. Después de 32 meses en el ojo del huracán, el colombiano tiene la gran oportunidad de validar el prestigio con el que asumió el mando de la selección mexicana: la Copa del Mundo Rusia 2018.

El colombiano fue designado seleccionador de México en octubre de 2015 y siempre se ha mostrado serio, pero dispuesto a debatir con sus interlocutores. En todo momento se expresa con propiedad y sus conceptos suelen estar cargados de términos técnicos.

“Nos dio una clasificación al Mundial bastante tranquila“, dijo agradecido el exfutbolista Jared Borgetti, segundo máximo anotador en la historia de la selección mexicana.

Detrás de ese objetivo, el primero que le encargaron los dirigentes del fútbol azteca, algunos sectores han apreciado diversas aristas del trabajo del entrenador colombiano.

En sus entrenamientos, Osorio gusta de manipular las dimensiones de la cancha y de crear escenarios hipotéticos para que sus jugadores aprendan a percibir, identificar, decidir y ejecutar.

Pero lo que más ha gustado es el desmenuzamiento exhaustivo de los rivales, y que comparte muchas de sus conclusiones en sus conferencias de prensa. Los reporteros reciben de Osorio minuciosas descripciones.

Los claroscuros

Osorio es un entrenador que plantea a la selección mexicana a partir de funciones y no de posiciones en la cancha, y de esta premisa se desprende lo que más críticas le ha generado: las rotaciones, que él prefiere llamar variantes tácticas.

A Jesús Gallardo, extremo de los Pumas, lo convirtió en un lateral izquierdo que puede trasladar el balón, pero que sufre al marcar, porque no tiene vocación ofensiva. A Diego Reyes, defensa central del Porto, lo ha dejado mal parado al encargarle la función de lateral derecho.

A lo largo del proceso premundialista –eliminatorias y juegos amistosos– Osorio ejecutó numerosas modificaciones en su equipo. En los 45 partidos dirigidos utilizó el mismo número de alineaciones. Jamás repitió un cuadro titular.

Para sus críticos, tantos movimientos en su oncena le han impedido impregnar un estilo en la selección mexicana a la que ha convertido en un equipo que no ofrece emociones.

“Esta selección de Osorio no juega a nada”, reclamó Roberto Gómez Junco, exfutbolista y analista de televisión. “La falta de estilo ha causado el desapego del aficionado”.

Peor aún, sin tener un cuadro definido, el equipo mexicano ha sufrido dos vergonzosas derrotas en los últimos inviernos: 7-0 ante Chile en cuartos de final de la Copa América Centenario 2016, y 4-1 ante Alemania en la Copa Confederaciones 2017.

Lo que quedó en evidencia en esos partidos es que la selección de Osorio sufre cuando la atacan y ha jugado con nerviosismo. En buena medida, porque al colombiano le costó mucho aceptar la necesidad de jugar con un mediocampista de contención.

A lo largo de su gestión, Osorio ha manifestado con convicción que el futbolista mexicano está a la par de cualquier figura de Sudamérica o Europa. Para algunos con esas ideas sólo han sobrevalorado al futbolista mexicano.

En una entrevista que dio en España, Andrés Guardado, mediocampista del Betis y capitán de México, reconoció que los jugadores no siempre han estado a la altura de las ideas de Osorio, pero agradece la confianza que les tiene.

“Desde que llegó nos hizo sentir que éramos muy buenos“, apuntó Guardado, pero “ha habido partidos en los que hemos pecado de creernos más”.

Más allá de los cuestionamientos,  Osorio está listo para cumplir el objetivo que lo trajo a México renunciando a la dirección técnica del Sao Paulo de Brasil: dirigir en una Copa del Mundo.

“Estoy optimista, feliz y orgulloso”, dijo Osorio hace unas semanas. “Estoy anhelando que empiece el Mundial”, finalizó.