Una epidemia de norovirus se propaga en Pyeongchang antes de los Juegos de Invierno

El agua y la comida son dos de los transmisores principales del virus que provoca diarreas y vómitos.

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang intentan impedir la propagación entre los deportistas de una epidemia de norovirus especialmente contagiosa, después de que los casos de enfermos se hubieran casi triplicado desde la víspera en esta ciudad surcoreana.

Ningún deportista figura entre los 86 casos confirmados hasta ahora y los organizadores hacen todo lo posible para evitar problemas por esta cuestión.

Ese virus provoca diarreas y vómitos. Una epidemia entre los deportistas sería muy problemática a poco de la inauguración olímpica, que tendrá lugar mañana.

“El 6 de febrero teníamos 32 casos, pero hoy tenemos 54 casos más, así que hay un total de 86 casos de norovirus”, explicó Kim Hyun-Jun, director del Centro Coreano de Control y Prevención de Enfermedades, en una conferencia de prensa.

Entre las personas enfermas, tres forman parte de los equipos que preparan las comidas en la Villa de la Prensa. El agua y la comida son dos de los transmisores principales del norovirus.

El martes, los organizadores habían anunciado que 1.200 agentes de seguridad se habían visto forzados a retirarse de sus funciones por precaución y fueron reemplazados por centenares de soldados desplegados para garantizar la seguridad de las sedes olímpicas.

Los agentes de seguridad, todos ellos empleados de la misma sociedad, se alojaban juntos en un centro de entrenamiento para niños de Pyeongchang. Esos edificios, separados de las sedes olímpicas, parecen ser el epicentro de la epidemia.

“No hay ningún caso confirmado entre los deportistas y eso es lo más importante”, añadió Kim Hyun-Jun. “Haremos lo posible para prevenir todo tipo de accidente que les impida defender sus opciones”, dijo.

Entre las medidas de urgencia tomadas por las autoridades de salud coreanas, los enfermos fueron puestos en cuarentena de 48 a 72 horas y hay distribuidores de productos desinfectantes para manos que fueron enviados a las sedes de los Juegos Olímpicos.

La biatleta estadounidense Lowell Bailey se mostró preocupada por la propagación del norovirus: “Como deportistas en una prueba de resistencia intentamos siempre encontrar un equilibrio entre una cierta paranoia y estar relajados ante la situación. Puedes caer enferma, la clave es mantenerse concentrado y hacer lo posible para no ponerse enferma. A veces hay que hacer las cosas más simples que te puedes imaginar: lavarte las manos, dormir bastante y no cometer estupideces”.