Crónica: Cuando los Juegos Olímpicos se cruzan con la geopolítica

Los juegos Olímpicos de la era moderna se cruzaron muchas veces con la diplomacia, o fueron alcanzados por reivindicaciones políticas.

Antes incluso de comenzar, los Juegos Olímpicos de Pyeongchang (9 al 25 de febrero) son la ocasión para que las dos coreas inicien una distensión en sus relaciones. Los juegos Olímpicos de la era moderna se cruzaron muchas veces con la diplomacia, o fueron alcanzados por reivindicaciones políticas.

Berlín 1936: los juegos de la propaganda nazi

Los juegos de verano de Berlín-1936 siguen siendo un símbolo fuerte de la utilización del deporte por un régimen.

La capital alemana había sido escogida por el Comité Olímpico Internacional (COI) en 1931, dos años antes de la llegada al poder de Adolf Hitler. Cuando Alemania toma las primeras medidas antisemitas se escuchan voces para retirar la competencia a Berlín. Pero Estados Unidos renuncia a boicotear el evento y la mayoría de los países europeos participan.

Hitler quiere que los juegos sean el símbolo de la potencia de Alemania y la “raza aria”. En la ceremonia oficial 100.000 brazos se alzan para el saludo nazi. Pero Jesse Owens, afroamericano, se lleva cuatro medallas de oro, entre ellas por los 100 y 200 metros así como salto en largo, venciendo al alemán Lutz Long.

Tras una pausa forzada de doce años debido a la Segunda Guerra Mundial, los juegos se vuelven a organizar en 1948 en Londres. Pero el COI no invita a Alemania ni a la Unión Soviética, ausente de las competencias desde la revolución de 1917.

Múnich 1972: Septiembre negro

Alemania occidental organiza ese año los juegos de verano, 36 años después de los de Berlín y 27 años después de la caída régimen nazi. Pero el evento se recuerda por el peor drama de su historia, alcanzado por el conflicto israelo-palestino.

El 5 de septiembre, ocho miembros de la organización palestina Septiembre Negro irrumpen en la villa olímpica, matan a dos atletas israelíes y toman a nueve como rehenes. La intervención de los servicios de seguridad alemanes, sobre una base militar desde donde debe despegar el comando y sus rehenes, termina con la muerte de los nueve atletas, un policía alemán y cinco secuestradores.

Los juegos se interrumpen cuando comenzó la toma de rehenes y se reanudan al día siguiente de terminada.

Montreal 1976, Moscú 1980, Los Angeles 1984: La era del boicot

Los juegos de verano de Montreal son boicoteados por 22 países africanos, que protestan contra la presencia de Nueva Zelanda en los juegos, luego de que la selección de rugby de ese país hiciera una gira unos meses antes en Sudáfrica, en donde reina el apartheid. Sudáfrica no fue invitada a participar en los juegos desde 1960. Sus atletas recién volverán a competir luego del fin del régimen del apartheid en 1990.

Cuatro años después de Montreal, Estados Unidos boicotea los juegos de verano de Moscú, en reacción a la intervención soviética en Afganistán el año anterior. Una decena de países aliados de Washington se suman al boicot, que apunta a aislar a la Unión Soviética. En total 65 países rechazan la invitación soviética, algunos por razones económicas.

En 1984, los países del bloque soviético, con la excepción de Rumania, deciden boicotear los juegos de Los Ángeles, en respuesta al boicot de 1980.

Seúl 1988

Corea del Norte boicoteó los juegos de verano organizados por su vecino del Sur, luego de reclamar en vano una organización conjunta.

Las relaciones entre los dos países, separados desde 1945 y en guerra entre 1950 y 1953, tuvieron repercusiones en el terreno deportivo. En los juegos de verano de Sidney, en 2000, y de Atlanta, en 2004, así como en los juegos de invierno de Salt Lake City en 2004 y Turín de 2006, los dos países desfilaron juntos en la ceremonia de apertura, cuando las relaciones atravesaban un mejor momento.

Los atletas tenían el mismo uniforme y desfilaron detrás de una bandera que representaba la península en azul con fondo blanco. Pero ya no es el caso desde los juegos de Pekín de 2008.