Bolivia no logra desactivar protestas en antesala del Dakar

El panorama de conflicto social se registra a una semana de que ingrese a Bolivia la competencia del Dakar, que arranca mañana en Perú.

El gobierno de Evo Morales no lograba este viernes desactivar protestas de varios sectores sociales, en rechazo al código penal, en la antesala del ingreso del rally Dakar a Bolivia, una ventana turística.

Morales solicitó el jueves al Parlamento derogar dos artículos de la nueva ley, para suspender una huelga de médicos en hospitales públicos que cumple 44 días y desactivar anunciadas protestas de transportistas privados por otro articulado.

Una parte de esa norma sanciona la mala praxis con multas, inhabilitación en el ejercicio profesional y cárcel, mientras que otra extendía a los dueños de empresas privadas de transporte las responsabilidades por accidentes causados por choferes.

El presidente del profesional Colegio Médico de Bolivia, Aníbal Cruz, respondió al gobierno que su sector necesitaba un acuerdo escrito, “para instruir inmediatamente la suspensión de todas las medidas de presión”.

Asimismo, el poderoso gremio privado de la Cámara Boliviana de Transporte anunció el inicio de una huelga desde el lunes. “Estamos yéndonos a una paro a nivel nacional por todas esta medidas que están pasando por el Código Penal”, según su presidente Gonzalo Valdivieso.

También el influyente comité civil de Santa Cruz, la región con la mayor actividad económica del país, anunció una huelga para el jueves 12 de enero, a la que esperan sumar a sus pares de otros departamentos, la mayoría opositores al mandatario.

El panorama de conflicto social se registra a una semana de que ingrese a Bolivia la competencia del Dakar, que arranca mañana en Perú. El 11 llega a tierras bolivianas, donde habrá un descanso el 12, para seguir rumbo hacia Argentina un día después.

La competencia es apoyada personalmente por Morales, quien le ve réditos turísticos, mientras la oposición señaló varias veces que también existe un provecho político.

El excongresista y viceministro de Transporte, Galo Bonifaz, uno de los negociadores para evitar las protestas de los choferes, expresó su deseo que las protestas no tengan el fin de “conspirar contra el Estado, de conspirar contra un evento tan importante como es el Dakar, la imagen del Estado boliviano ante el exterior”.

Los médicos habían anticipado que no darán apoyo profesional a la competencia cuando cruce por el país.

La edición 2018 es la quinta consecutiva en la que Bolivia forma parte del recorrido del rally Dakar.