Hernán Leal tras subir el Everest: “Lograr la cumbre es como un hijo más”

El empresario chileno volvió ayer a nuestro país tras alcanzar por primera vez la cima de la montaña más alta del mundo.

0
715

Un nuevo hito para el montañismo nacional consiguió hace unos días el empresario Hernán Leal, quien por primera vez en su vida deportiva alcanzó la cumbre del monte Everest.

“Fue una experiencia bastante emocionante, me emocionó mucho todo el trayecto desde que uno comienza y se juntan todas las expediciones, hasta que uno hace cumbre y regresa”, señaló el montañista en conversación con Triunfo.

El deportista ha logrado cuatro de las llamadas “Siete Cumbres”, que son las cimas de las montañas más altas de cada uno de los seis continentes, y la más alta de Norteamérica. Hasta ahora Leal a ha subido el Aconcagua (6.962m), el Kilimanjaro (5.895m), el Denali (6.190m) y ahora el Everest (8.848m).   

En su relato nos cuenta que la expedición no estuvo exenta de problemas, ya que en pleno recorrido se tuvo que devolver al campamento base Ernesto Olivares, el compañero de Leal en esta dura travesía quien ya había alcanzado en dos ocasiones anteriores la cumbre del monte más alto del mundo.

“A mitad del camino Ernesto se tuvo que devolver, porque no sentía su pie derecho. En el campo base él tenía dos pares de botas, unas antiguas con las que había hecho cumbre dos veces y unas nuevas. Optó por llevar las nuevas y por alguna razón esas botas no le funcionaron bien en la altura. Este año fue particularmente muy frío y esas botas le jugaron una mala pasada. Entonces me quedé sin mi guía y me quedé solo con el sherpa camino a la cumbre”, aseguró.

– ¿Usted sintió que se puso en riesgo el objetivo de llegar a la cumbre cuando le ocurre este problema a su compañero?

La verdad es que a mí Ernesto cuando decide no seguir me dice “mira Hernán, te conozco hace tantos años que yo sé que tu vas a llegar, así que no dudes en seguir” y yo seguí hacia la cumbre con el equipo. Esta es una expedición que hicimos con la empresa Fastco y no queríamos defraudar.

-¿Cómo fue la preparación que tuvo usted para este desafío?

La preparación fue como de 4 años, en donde fui subiendo primero cerros de 4 mil, 5 mil, 6 mil metros y después subiendo lo más rápido que se podía, enfrentándonos a veces a climas adversos con tormentas, con mucho frío. Estuve entrenando con una nutricionista para tener el cuerpo bien preparado; también con un sicólogo que me ayudo al final para enfrentar los momentos clave; con un preparador físico con el que entrenaba seis veces a la semana, tres horas diarias, aparte de hacer una montaña al menos una vez al mes. Fue una preparación bien dura.

-¿La mayoría de su preparación la hizo en nuestro país?

Sí. Hice algunas montañas fuera de Chile. Subí el Denali en Alaska, el Aconcagua en Argentina, y así. Pero la mayor parte del entrenamiento en montañas fue en Atacama. En ese sector hay varias cimas de seis mil metros, es una zona maravillosa para entrenar porque es muy parecida a la zona de seis mil metros en el Tíbet.

-¿En qué parte de Atacama específicamente?

Por Copiaó hacia el interior, por donde está Ojos del Salado. Esa zona es espectacular, tiene muchos “seis miles”, es una zona de mucha puna donde la altitud juega un rol importante y te sirve mucho para entrenar. Incluso el paisaje es parecido al del Tíbet. Cuando llegué al Tíbet dije “estoy en casa”, la nieve empieza a los 6.500 metros por lo que el campo base es muy parecido a la zona de Atacama.

-¿Cuál es su próximo desafío? ¿Completar las llamadas “Siete Cumbres”?

Sí. En enero del 2018 probablemente voy a hacer el Vinson que está en la Antártida, y las otras dos las voy a dejar para después, porque tomé la decisión de volver al Everest en abril del 2018. Quiero escalarlo ahora por la cara sur. Me quedó gustando el Everest.

-Usted escogió subir el Everest por el llamado Collado Norte, a diferencia de la mayoría de los montañistas que suben por el Collado Sur. ¿A qué se debió esta decisión?

La Ruta Tíbet, que es la cara norte, es una de las menos usadas. La más usada es la cara sur, por Nepal. Para que te hagas una idea, este año por Nepal había 360 escaladores, mientras que por el Tíbet habíamos 120. La tasa de éxito por Nepal es del 50%, y por el Tíbet es del 30%.

– O sea es una ruta más complicada.

Sí, pero tiene una ventaja. No hay riesgo de avalancha, hay pocas grietas, pero estás siempre por el filo, entonces estás mucho más expuesto al viento y al frío. Es mucho más fría la ruta Tíbet que la nepalesa. Este año, según un reportaje del New York times, se determinó que esta temporada es una de las más frías de los últimos 15 años en el Everest. Y la ruta norte fue especialmente dura, muy fría. De hecho hubo muchos congelamientos, como el de Ernesto.

-Supongo que su intención es continuar haciendo montañismo junto a su compañero.

Yo estoy esperando que Ernesto se recupere en un 100%, seguir entrenando e irnos a subir de nuevo otros desafíos. Esto fue uno más.

-¿Qué importancia cree usted que tiene para nuestro país un logro como el suyo?

Primero es un orgullo personal, era una meta mía. Segundo, era un desafío como expedición Fastco 2017, que fue un éxito porque logramos la cumbre y porque logramos volver los dos sanos y salvos. Y para el país es importante porque ya somos uno más de los que hemos puesto la bandera chilena en la cumbre. Soy el número 22 de los chilenos y soy el quinto que sube por el lado tibetano. Para mí es un orgullo representar a Chile y también me gustaría motivar a los demás compatriotas a que hagamos montañismo. Tenemos una cumbre maravillosa que es Ojos del Salado, que es el volcán más alto del mundo, pero también tenemos una cordillera llena de montañas, desde el extremo norte al extremo sur. Es un país donde tenemos un escenario perfecto para practicar el montañismo.

-Por último, ¿qué sintió cuando logró finalmente alcanzar la cumbre del Everest?

Es una de las emociones más grandes que he tenido en mi vida. Aparte de los dos hijos que tengo, creo que el Everest es como un hijo más. Es tanto el esfuerzo, es tanta la dedicación y preparación que lograr la cumbre es un tremendo regalo, es como un hijo.