Mucho se especuló la semana pasada sobre la marginación de José Luis Muñoz del plantel de Santiago Wanderers. El futbolista había tenido una fuerte discusión con el cuerpo técnico y varios jugadores durante un entrenamiento.

Se habló que el atacante habría llegado ebrio y que la directiva habría finiquitado su salida inmediata del equipo. Sin embargo, tanto el jugador como el DT del club, Eduardo Espinel, hablaron públicamente respecto de la situación, y desmintieron todos los rumores.

Existe un alto grado de maldad en los medios. Estoy muy dolido por las cosas que se dicen. El periodista  farandulero no evalúa el daño que hace, en el caso mío, a mi familia y mis hijas. No puede ser que digan que llegué ebrio al entrenamiento, si voy todos los días a dejar a mi hija al colegio. Todo lo sucedido no amerita tanto castigo con los medios”, expresó el atacante.

El jugador se reunió con sus compañeros esta mañana y les ofreció disculpas por la situación ocurrida la semana pasada. El  jugador enfatizó que tras la reunión de hoy “todos me apoyaron, son un gran grupo humano. Siempre he querido lo mejor para el club, quizás la forma en que digo las cosas no es la correcta”.

En relación a la medida tomada por el DT caturro, de marginarlo provisoriamente del equipo, el artillero agregó que “respeto su decisión, pero voy a tratar de terminar jugando nuevamente”.

Por otra parte, el técnico Eduardo Espinel ahondó en la situación del jugador argumentando que “él no estuvo conforme con un trabajo en el entrenamiento y mostró su malestar de mala manera, por lo que se retiró de la práctica para luego tomar medidas, ya que son normas de funcionamiento. Por ahora está separado del plantel, pero entrenando, y cuando lo estimemos conveniente dispondremos su retorno al grupo. No fue un hecho tan grave, pero ameritaba marginarlo”.

Por último, el DT coincidió con la crítica a los medios que especularon con la gravedad de la situación. “Hay una molestia en el cuerpo técnico y el vestuario, porque han puesto cualquier barbaridad, hiriendo la sensibilidad del jugador, de su familia y del grupo entero”, agregando que “han dado casi a entender que el camarín es prácticamente un cabaret, y no es así”.