La actual generación de jugadores de la Selección chilena ha entrado en la historia, no sólo por las dos primeras Copa América en la historia del fútbol chileno, sino que también por una serie de resultados conseguidos a nivel de clasificatorias, y también en mundiales.

La Roja enfrenta este jueves a Argentina en Buenos Aires por la fecha 13 del camino a Rusia 2018 con el karma de nunca haber derrotado a los trasandinos en calidad de visitante. Pero dicen que las malas rachas están para romperse, y los de Juan Antonio Pizzi tienen una nueva oportunidad para escribir otra página grande en la historia del combinado nacional.

El presente dice que ambas escuadras están relativamente parejas, aunque las bajas de Arturo Vidal y Marcelo Díaz podrían mermar un tanto el funcionamiento de los criollos. No obstante, el recuerdo de las últimas dos finales de la Copa América, en las que los chilenos gritaron campeón ante la Albiceleste, está aún muy fresco, y seguramente jugará en la mente de los adiestrados por Edgardo Bauza.

Claramente la actualidad dice que ambas escuadras no se sacan muchas ventajas, incluso Chile supera por un punto en la tabla a Argentina, pero la historia reciente de enfrentamientos en calidad de forastero marca un desfavorable registro para los nacionales, el cual bien vale revisar, al menos en los últimos tres procesos clasificatorios.

 

EL INICIO DEL “NUEVO CAMARÍN”

De cara al proceso clasificatorio para Alemania 2006, la ANFP decidió en 2003 la contratación de Juvenal Olmos como nuevo entrenador de la Selección chilena, un técnico que venía de ser campeón con Universidad Católica mostrando un fútbol muy interesante.

El DT llegó a Juan Pinto Durán instalando el discurso del “nuevo camarín”, haciendo alusión a que debía dejarse atrás la mentalidad conformista y temerosa que marcaba la pauta a la hora que la Roja salía a jugar al extranjero, para comenzar a pensar en plantearse de otra forma, e intentar siempre ir por la victoria.

Y esta doctrina tuvo una prometedora génesis el 6 de septiembre del 2003, cuando Chile se plantó en el Monumental de River Plate, y tras ir 2-0 abajo, rescató una igualdad 2-2 ante el combinado que por esos días dirigía Marcelo Bielsa.

Cristian “Kily” González (32’) y Pablo Aimar (36’) habían dado las estocadas que parecían lapidarias para los nacionales, pero en el complemento los ingresos de Milovan Mirosevic, quien descontó a los 60’, y Mauricio Pinilla, marcaron el trámite. El propio “Pinigol” encabezó un fulminante contraataque que terminó con el tanto de Reinaldo Navia a los 77’, que selló el resultado final.

El “nuevo camarín” debutaba en las clasificatorias con el pie derecho, reafirmando en cancha el discurso ambicioso y ganador del que hablaba Olmos. Pero lo que vino después fue completamente distinto, ya que con el paso de los partidos el DT se nubló, se peleó con la prensa, y terminó siendo despedido para ser reemplazado por Nelson Acosta, quien no logró enderezar el rumbo y meter a los criollos en Alemania 2006.

 

RIQUELME FUE EL VERDUGO

Una vez consumado el fracaso en el camino a Alemania 2006, Acosta también fue removido del cargo de seleccionador nacional, y el por ese entonces presidente de la ANFP, Harold Mayne-Nicholls, se la jugó por Marcelo Bielsa, ese al que Olmos paradójicamente le había sacado un empate, para guiar a Chile a un mundial luego de doce años.

El arribo del “Loco” significó una verdadera revolución en la Roja, dada la propuesta vertical del adiestrador argentino, quien desde el primer entrenamiento dejó claro que con él no existían los nombres, sino que privilegiaba los rendimientos por sobre todas las cosas.

Y en ese escenario, con muchos creyendo, y otros tantos cuestionando el trabajo del nacido en Rosario, llegó el arranque de las Clasificatorias sudamericanas, ante Argentina de visita, 13 de octubre del 2007.

La ilusión era grande, y con el comienzo del partido esto se fue acrecentando, ya que se veía un equipo agresivo, y que iba a buscar al rival, algo propio de la filosofía de Bielsa. Pero en unos cuantos minutos Juan Román Riquelme derrumbó cualquier esperanza.

Es que el talentoso volante formado en Boca Juniors clavó dos espectaculares tiros libres, en el 26’ y en el 45’, para darle el triunfo a los trasandinos. “Jugar como nunca y perder como siempre”, se dijo seguramente en muchos rincones del país, pero este mal inicio marcó el arranque de una de las etapas doradas del seleccionado nacional,  que finalmente se instaló en Sudáfrica 2010, luego de quedarse con un inédito segundo puesto en la tabla de posiciones, sólo por detrás de Brasil.

HIGUAÍN DEMOLIÓ A LA ROJA

Muchos hinchas nacionales seguramente tienen en su retina el recuerdo del gol errado por Gonzalo Higuaín en el último minuto de la final de la Copa América 2015, así como también el penal que marró el formado en River Plate en la posterior definición por penales.

Incluso, un año después, en la definición por el título de la Copa Centenario, el “Pipita” volvió a fallar de forma increíble un mano a mano frente a Claudio Bravo, el que pudo haber significado la victoria para los trasandinos.

Pero unos años antes, el 7 de octubre del 2011, por la primera fecha de las Clasificatorias a Brasil 2014, el actual delantero de la Juventus fue el verdugo de la Roja, en ese entonces dirigida por Claudio Borghi, al marcar un triplete en la victoria 4-1 ante la Roja.

Con sus tantos al 7’, 52’ y 63’, además de la diana de Lionel Messi al 25’, y el descuento de Matías Fernández a los 59’, quedó configurado el pésimo inicio del combinado criollo en el camino a la Copa del Mundo.

Posteriormente vinieron escándalos de indisciplina, malos resultados, y una seguidilla de desencuentros que terminaron con el “Bichi” fuera de la Selección chilena, y con Jorge Sampaoli tomando el mando para clasificar a la Roja a su segundo mundial consecutivo por primera vez en la historia.

 

A partir de las 20:30 horas de este jueves, la Roja de Juan Antonio Pizzi saldrá a tratar de romper la historia en un recinto hasta ahora inexpugnable. La formación más probable sería: Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Gonzalo Jara y Jean Beausejour; Francisco Silva, Charles Aránguiz, Pablo Hernández, José Fuenzalida; Eduardo Vargas y Alexis Sánchez.

Por su parte, Argentina saldría con: Sergio Romero; Gabriel Mercado, Nicolás Otamendi, Marcos Rojo y Emmanuel Mas; Lucas Biglia y Javier Mascherano; Lionel Messi, Sergio Agüero y Ángel Di María; Gonzalo Higuaín.